Autor: Héctor Kohen y Sebastián Russo (comp.)

Ediciones Godot

ISBN: 978-987-1489-69-5

"Alguna vez, tuve el atrevimiento de escribir un ensayo breve, que se llamaba El año en que murió Pasolini y Sartre perdió la vista: ese fue el año 1975, en que Pasolini fue asesinado, como es sabido, y Sartre se quedó ciego. El título era una referencia, no del todo irónica, a un texto de un crítico cinematográfico inglés, John Orr, que afirmaba con absoluta certidumbre y con gran argumentación, que en 1975 se había terminado el cine: era el año de defunción del cine; no de las películas, evidentemente: lo que él quería decir no era por supuesto que se hubiera dejado de hacer films, sino que en ese año que estaba elegido de manera nada azarosa, porque se había producido la gran crisis petrolera que dio lugar a una reconversión importante del capitalismo y a una nueva etapa cultural que muchos dieron en denominar después posmodernismo o posmodernidad, que en ese año, decía este crítico -en el que a modo de "canto del cisne" se habían estrenado algunas obras maestras como El pasajero de Antonioni o Providence de Resnais-, se había terminado el cine como una manifestación crítica o contestataria que formaba parte con derecho propio y con sus propios medios de una profunda y a veces extrema impugnación de la modernidad desde dentro de la propia modernidad burguesa (...) al igual que los escritos de un Sartre o de la Escuela de Frankfurt, o de Foucault, o del propio Pasolini."

Eduardo Grüner

Las luciernagas y la noche. Reflexiones en torno a Pier Paolo Pasolini

$700
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Las luciernagas y la noche. Reflexiones en torno a Pier Paolo Pasolini $700

Autor: Héctor Kohen y Sebastián Russo (comp.)

Ediciones Godot

ISBN: 978-987-1489-69-5

"Alguna vez, tuve el atrevimiento de escribir un ensayo breve, que se llamaba El año en que murió Pasolini y Sartre perdió la vista: ese fue el año 1975, en que Pasolini fue asesinado, como es sabido, y Sartre se quedó ciego. El título era una referencia, no del todo irónica, a un texto de un crítico cinematográfico inglés, John Orr, que afirmaba con absoluta certidumbre y con gran argumentación, que en 1975 se había terminado el cine: era el año de defunción del cine; no de las películas, evidentemente: lo que él quería decir no era por supuesto que se hubiera dejado de hacer films, sino que en ese año que estaba elegido de manera nada azarosa, porque se había producido la gran crisis petrolera que dio lugar a una reconversión importante del capitalismo y a una nueva etapa cultural que muchos dieron en denominar después posmodernismo o posmodernidad, que en ese año, decía este crítico -en el que a modo de "canto del cisne" se habían estrenado algunas obras maestras como El pasajero de Antonioni o Providence de Resnais-, se había terminado el cine como una manifestación crítica o contestataria que formaba parte con derecho propio y con sus propios medios de una profunda y a veces extrema impugnación de la modernidad desde dentro de la propia modernidad burguesa (...) al igual que los escritos de un Sartre o de la Escuela de Frankfurt, o de Foucault, o del propio Pasolini."

Eduardo Grüner